En la actualidad las personas podemos elegir ser creyentes o no, por el contrario que hace años que era una “obligación”. Con tanta información hoy en día creo que hay muchas menos personas creyentes que hace años pero que las que son creyentes realmente lo son, dado que hace años no existía la información, la razón no se cuestionaba como hoy en día, las técnicas científicas no estaban tan avanzadas como ahora…por lo que las personas que eligen ser creyentes en esta época, son personas que realmente tienen fe.

Actualmente se cuestiona todo relacionado con la fe, y me atrevería a decir que en muchos grupos sociales está hasta mal vista. Siempre solemos ver las partes malas de las cosas, pero no nos fijamos en lo positivo. No sabemos a cuántas personas está dando de comer, ayudando, dejando un techo para poder vivir… la Iglesia.

Como persona educada desde la fe (razonada), estudié en un colegio cristiano, donde comprobé como personas eclesiásticas daban desde ropa, alimento, techo e incluso trabajo a personas que no tenían nada de nada, que vivían en la miseria. Sin duda las personas siempre tendemos a hablar de las malas noticias que salen de la Iglesia, pero no nos damos cuenta de que hay más allá, de que por una persona mala que haya, no la tienen por qué pagar todas las demás, por ejemplo.

Por conclusión considero que una persona debe de elegir de forma libre si ser creyente o no de una forma razonada, pero que si su decisión sea sí o no debe de serlo para todo, para las cosas buenas y malas, es decir, debe de ser 100% consecuente con su decisión. Ante todo nadie se debe de olvidar de hacer las cosas bien, ya sea para uno mismo o para su Dios.

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Sin duda, la conclusión más ligada de Santo Tomás con nuestros días, fue la de que todos los hombres tendemos hacia un fin último, que es la felicidad.

Considero que esta reflexión se cumple en nuestros días actuales, ya que todas las personas nos proponemos ser felices en algún momento de la vida, y sobre todo personas que están enfermas y saben están cerca del lecho de la muerte se auto-preguntan si realmente han sido felices en la trayectoria de su vida.

Esta reflexión todo el mundo nos la hacemos alguna vez: ¿soy feliz?¿realmente estoy siendo feliz? O ¿realmente he sido feliz en mi pasado? Obviamente las contestaciones sobre felicidad son muy relativas a cada persona, ya que a cada individuo le hace feliz una cosa u otra dependiendo de lo que signifique para él el concepto de felicidad.

Otra reflexión que extraigo como válida de Santo Tomás es que para ser feliz no hay que poseer bienes materiales. Estoy completamente de acuerdo con esta afirmación dado que he leído muchos artículos de personas que habían sido ricas o que habían tenido un nivel económico estable y que eso no les hacía feliz, así que dieron todo lo que tenían y se dedican a la vida austera, a reflexionar, a intentar hacer felices a los demás, a vivir con lo mínimo sin necesidad de “intoxicarse” del actual consumismo que sufrimos.

Las declaraciones de estas personas son que sorprendentemente este nuevo estilo de vida les hace ser mucho más felices de lo que eran en su pasado.

Sin duda, la felicidad no se encuentra en lo material, sino desde mi humilde opinión en la simplicidad de las cosas. Te hace muchísimo más feliz compartir una tarde soleada con la familia, por ejemplo, que comprarte la PlayStation 4 y dedicarle toda la tarde jugando.

Por otra parte no estoy del todo de acuerdo con la opinión de Santo Tomás que para ser feliz hay que hacer las cosas bien (ya que ellas nos acercan a Dios) y rechazar las malas (ya que nos alejan de él), y solo haciendo las cosas bien se conseguirá llegar a él. Mi acuerdo parcial es dado a que obviamente las personas con una ética, capacidad crítica y de superación buscan hacer las cosas bien rechazando las que le puedan perjudicar el mal (hablo desde el punto de vista de la persona, no sobre Dios). Pero también opino que de las cosas malas siempre se puede extraer una enseñanza, o siempre hay algo que se aprende de ellas. Por lo tanto hay veces que hacemos cosas mal (sin hacerlas a propósito) pero de ello podemos tener una visión para que ya no vuelva a pasar esa misma situación

 Actualmente tras preguntar a compañeros, familiares, amigos…sobre qué opinaban acerca de la felicidad, muchos me han dado conceptos que están directamente relacionados con ideas que tienen que ver con hechos materiales (objetos), amor, salud, amistad, autorrealización… pero en ningún caso nadie, ni si quiera personas entradas en edad (creyentes y practicantes) me contestaron algo relacionado con Dios.

Por ello llegué a la conclusión de que la felicidad en nuestra época actual no estaba relacionada de una manera directa con Dios, y me pregunté que desde cuando había dejado de ser así.

Tras realizar investigaciones descubrí que sus orígenes se remontaban al Renacimiento y a la Ilustración (siglo XVI y XVIII respectivamente), cuando se proclamaban una serie de ideales de un hombre que tenía que ser libre pero que además anhelaba el hecho de ser feliz.
Por ejemplo el Renacimiento estuvo marcado por la ciencia y se oponía el pensamiento de un ser humano como “ser para Dios” (creído hasta entonces) por una tendencia hacia un ser humano como ser natural.
Por otra parte en la ilustración al hombre se le proponía la razón como la herramienta óptima para encontrar la verdad de las cosas, pero ante todo dejaba de lado a Dios, cuestionándose las instituciones, la Iglesia, la cultura que habían recibido…etc. Kant, el “filósofo ilustrador” declaró que “la felicidad no es don de Dios sino fruto del esfuerzo del hombre”. Con esta cita se nos muestra claramente como los filósofos de este siglo dejaron de lado una felicidad que tenía implícito el término de Dios y pasaron a definirla como una felicidad más humana, más cercana, que era propia del hombre, de su derecho y de su esfuerzo.
A partir de aquí la felicidad se consideró como algo placentero y que proporcionaba un gran bienestar.

Posteriormente en la modernidad, la felicidad se concebía como el resultado del esfuerzo del hombre y de su trabajo bien realizado. Desde esta época se ve claramente una tendencia relacionada con el derecho de ser feliz, una equidad tanto individual como del Estado.

De esta manera, se va viendo como poco a poco Dios va dejando de ser necesario en el concepto de felicidad, y es sustituido por otros aspectos como son la razón y la ciencia.
Esta serie de hechos provocan que el hombre se quede relativamente “solo” buscando su propia felicidad y apartando a Dios de este tema.

Aunque todos sabemos que cuando tenemos cualquier tipo de problema que está relacionado con el dolor y el sufrimiento acabamos pidiendo a Dios que nos libere de ese mal, que nos de fuerzas para seguir hacia delante, que nos ayude…Por lo que se podría relacionar a Dios con el dolor y sufrimiento de las personas.

Es decir, muchas veces se recurre a Dios cuando alguien sufre una enfermedad, cuando le han diagnosticado un mal repentino o cuando se ha muerto, que le pedimos que lo cuide allá donde esté, por ejemplo.

Son esos momentos concretos en los que las personas consideramos que Dios podría darnos de una forma repentina la felicidad, solucionando aquellos impedimentos que se nos presentan en el camino.

Como es natural, considero una falsedad ser de esta manera, puesto que si se quiere a Dios y se quiere que forme parte de nuestras vidas, se quiere en todos los ámbitos no únicamente cuando ocurren desgracias. Todos deberíamos de tener lo suficientemente claro qué Dios tenemos en nuestra mente y qué imagen o experiencia derivamos de él mismo.

 

Si nos consideramos cristianos, creyentes, practicamos y predicamos el ejemplo de Dios deberíamos ver que Dios es una condición de nuestra felicidad humana que nos ayudaría a llevar una vida ética y moral acorde a nuestra forma de pensar y actuar.

Por último me gustaría señalar que ante todo no podemos hacer un Dios a nuestra imagen y semejanza, porque eso es claramente una cuestión de inmoralidad, sino que aquella persona que quiera creer debe de aceptar la divinidad que se le ha impuesto en la religión que él/ella ha asumido.

Hoy os traigo un post hablando del conocidísimo posicionamiento de una gran marca, COCA-COLA.
Sin duda, coca-cola y su instituto de la felicidad son considerados como los mejores anuncios de los últimos años, anuncios llenos de color, emoción, viveza…

En ellos se relatan historias conmovedoras, no son los típicos anuncios donde se muestra el producto, de hecho la marca no suele aparecer hasta el final y sólo sale el slogan de Coca-cola o la botella “contour” (nombre de la forma que tiene la botella).

¿Y por qué triunfan tanto estos spots televisivos?

Aparte de todo el trabajo que hay detrás y del gran departamento de comunicación que posee Coca-Cola, nos traen anuncios innovadores, historias alucinantes de un par de minutos, en los que son capaces de tocarte esa “vena sensible” y emocionarte.
Son spots que desprenden felicidad, una felicidad simple resguardada en los pequeños momentos de la vida, como el que supone compartir una coca-cola con amigos, por ejemplo.

Sin duda hay un anuncio de 2009 que creo que es uno de los que mejor reflejan el concepto de felicidad. Aquí os dejo el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=tzc3FFJDKU8

Coca-cola se propone reunir a la persona más anciana de España con una recién nacida. La persona anciana va dándole consejos acerca de cómo ser feliz.

Este anuncio no sé si es por los sentimientos conmovedores que transmite el dulce anciano o por los consejos que va dando que están relacionados con el concepto que tengo yo de felicidad, pero me gusta.

Sin duda se propone una felicidad simple, cotidiana del día a día, en la que los pequeños momentos son los que reinan y los que aportan una gran satisfacción.

Todo el mundo ha sido partidario de buscar la felicidad en algún momento concreto, todo el mundo se ha planteado alguna vez si es feliz, o en dónde está esa felicidad tan de moda actualmente…Sin duda desde mi humilde opinión las cosas felices están en si lo que haces tú (los hechos individuales de cada persona) te hacen feliz.

Felicidad no es cobrar tanto dinero al mes, ni ser el más inteligente o popular, felicidad es ver que los de tu alrededor están bien, que tú puedes cambiar el mundo, que puedes hacer algo más por esta humanidad e incluso enseñarles que la felicidad está en uno mismo, en su manera de pensar y de creer en ella.

La felicidad es muy relativa en cada persona, tanto que va acorde con la personalidad que alguien tiene. Así que esta es mi propuesta sobre felicidad relacionada con lo que Coca-cola pretende transmitir en sus campañas.

Aunque no hay que olvidarnos que Coca-cola es una empresa y que sus principales objetivos son beneficios económicos, por lo que habría que preguntarnos si ellos van más allá de generar esa retribución y “transmiten” también la felicidad, o es un simple hecho que lo utilizan para incrementar ventas. Os dejo esta reflexión individual que puede servir para otro post.

Para finalizar me quedo con una de las frases del anciano…”Al final de lo único que te vas a acordar es de las cosas buenas”

LS.

Hoy os presento a San Agustín de Hipona, el primer autor filosófico que unió el cristianismo con la filosofía platónica. Aunque siempre predominaba la fe como núcleo central de sus pensamientos.

Él consideraba la fe como algo unido a la razón, y juntamente los consideraba como la cima de la sabiduría cristiana.

A él no le interesaba mucho la ciencia, sino la sabiduría, ya que según él era la solución para el problema del hombre. Tenía gran pasión por la felicidad, y de allí estuvo unido 9 años a la filosofía Maniquea ( filosofía autónoma que se concibe cono una fe que es definitiva y pretende completar e invalidar a todas las demás).

El camino que propone seguir San Agustin para alcanzar la felicidad es un camino basado en ir de la fe a la razón. Considero que es un pensamiento muy horizontal pero que está en lo cierto, ya que tienes que creer en algo, pero además debes de razonar si ese algo en lo que crees es algo consistente. Es decir, por ejemplo, yo creo en Dios y eso es algo cuestión de la fe, pero más allá hay que razonar ¿por qué yo creo en Dios? ¿qué hechos me hacen creer en él? ¿qué espero de mi creencia en Dios?…etc.

Además también señaló  que antes de una creencia de fe, la razón ayudaba al hombre a saber los motivos racionales de su creencia.

Me parece que san Agustín fue un filósofo muy prudente, ya  que como he podido investigar no tenía una “fe ciega” sino que utilizaba la razón a través de investigaciones que realizaba él basadas en hechos naturales para creer.

Como ya he mencionado anteriormente, tuvo una orientación platónica en la que defendía que la verdad no se debía de buscar en el mundo exterior por medio de los sentidos, por ejemplo, sino que había que reflexionar, es decir, que cada persona para conocer la verdad tenía que mirarse en su propio interior.

Posteriormente cuando dejó de ser maniqueísta, reflexionó acerca de que los sentidos podían engañarnos acerca de de la naturaleza que percibimos, pero que nunca podían engañarnos sobre la existencia de las mismas.

Por conclusión, queda claro que San agustín tenía las ideas muy claras, y que no tenía una “fe ciega en las cosas” sino que anteriormente era una fe reflexionada e investigada, además tenía un concepto de verdad que está muy relacionado con el que tenemos actualmente las personas, ya que para él la verdad era un principio normativo que tenemos las personas de pensar, y el cual la mente halla la razón.

Hoy quiero tratar un poco más acerca del último fin del hombre, la felicidad, esas cuestiones que todos nos hemos hecho alguna vez, ¿para qué estamos aquí? ¿por qué? ¿para qué vivir?…

Cuando nosotros pensamos en nuestra felicidad, vemos que necesitamos algo más que vivir, es decir, sólo por vivir no somos realmente felices.

Los seres humanos tenemos un concepto de felicidad en el quién dice ser feliz o lo ha logrado es como un “campeón”, ya que todo el mundo no sabe exactamente qué es realmente la felicidad o qué se siente teniéndola.

Evidentemente es un concepto al que todos aspiramos. pero es algo tan ambiguo y personal, que cada persona tiene su propia opinion sobre felicidad y la pretende alcanzar de una manera distinta a los demás.

Muchas personas consideran que alcanzar la felicidad es la posesión de determinado bien o bienes, tener continuas satisfacciones o librarse de algo que se considere como un mal, pena…

Pero yo les pregunto: – ¿acaso tras conseguir la casa de sus sueños o el coche de sus sueños has sido realmente feliz?

En mi humilde opinión, cada vez que conseguimos un bien que llevábamos intentando obtener desde hace tiempo, nos sentimos vacíos, y recurrimos a alcanzar otro bien mayor que el bien anterior, por lo que nos metemos en una inevitable espiral basada en lo material.

Hoy os propongo reflexionar sobre un filósofo griego que me gustó su modo de pensamiento y por supuesto, lo que él opinaba sobre felicidad. Os presento a Epicuro (aproximadante del 341 a.C al 270 a.C), de él me llama especial atención su ética epicureista, que es aquella ética hedonista (basada en el placer).

Él en ningún momento habla del placer que a todos se os puede haber pasado por la cabeza (el placer sexual), sino que él propone alcanzar la felicidad con la ausencia del dolor físico ( sufrir por no poseer determinado objeto) y del mental ( psicológicamente habla de los miedos de las personas).

Epicuro escribió varios tratados acerca de cómo el hombre podía evitar estos dos tipos de dolores, el que conseguía librarse de estos dolores lo denominaba “sabio”, para él una persona sabia era aquella capaz de gozar de una forma moderada de lo natural y necesario.

Un “sabio” es aquella persona que trata de evitar en la medida de lo posible el dolor tanto físico como mental, sabiendo evitar estos dos dolores, Epicuro decía que alcanzaría un estado de “”imperturbabilidad”, y que ese estado era el ideal para alcanzar la felicidad.

Por último,  consideraba que la virtud más grande que un hombre podría poseer era la prudencia, siendo prudentes nos conformaríamos con un mínimo de placeres y podríamos autodominarnos.

En conclusión, considero que la prudencia es una virtud muy honesta y respetuosa de las personas que lo son. Aquella persona que es prudente se conforma con el mínimo de placeres que se necesitan para vivir; derecho a hogar, educación y salud. Pero además a través del ejercicio de ser una persona prudente y conformista con poco, podría llegar a ser una persona que evite tanto los dolores físicos como mentales, así se “autodominaría” y conseguiría el estado de felicidad perfectamente viable que proponía Epicuro.

En este nuevo post, os dejo la introducción para que podáis entender mejor los temas que trataremos en nuestro trabajo:

Con el presente trabajo sobre felicidad vista desde diferentes estudios de opinión, y comparándola con la publicidad que utiliza la empresa Coca-Cola, queremos conseguir abarcar un tema ambiguo, abstracto y difícil, para obtener una opinión y enriquecimiento personal acerca de lo qué es la felicidad para nosotras, además de investigar y conocer a autores filosóficos que razonan desde el punto de vista de la ciencia, la razón y la fe.

Nuestros objetivos están ligados al aprendizaje continuo sobre el confuso contenido que abarca nuestro estudio. Deseamos conocer más sobre este tema tan importante y actual que se presenta en numerosas campañas tanto publicitarias como de relaciones públicas. Aparte de conocer qué es la felicidad según los autores, y compararla con nuestra autodefinición, consideramos oportuno el análisis de la publicidad que utiliza una gran multinacional, que se enmascara bajo el nombre de “repartidor de felicidad”  y cuyos anuncios tienen mucha repercusión social.

El problema que nos surgió fue la existencia de mucha información sobre felicidad pero opinamos que dicha información es muy genérica. Con este trabajo pretendemos concretar cuestiones imprecisas obteniendo ideas claras.